Otra de las funcionalidades que nos ofrece Scratch 2.0, que puede ser muy útil y divertida, es la posibilidad de recoger el audio del exterior para interactuar con nuestros personajes. Aunque ya hemos explicado en otros artículos cómo hacer uso de esta opción, hoy vamos a preparar un proyecto al que podrás sacarle mucho partido en tus clases para controlar el bullicio de los alumnos, por ejemplo.

La apariencia es sencilla. Simplemente tenemos una especie de semáforo que nos indicará qué nivel de ruido es aceptable para el buen funcionamiento de la clase, cuándo nos acercamos al límite establecido por el docente y cuándo lo sobrepasamos. Y contamos con dos objetos: la rana y el botón de comprobar.

Pasemos a ver el código

Lo primero que vamos a analizar es el programa que hemos incluido en el fondo, que se encarga de medir la intensidad del sonido que se recoge del exterior para ir incrementando niveles a medida que se van sobrepasando los límites de cada uno de ellos. Estos valores son los que el docente debe personalizar para adaptarlos a los niveles que se consideren adecuados para cada aula.

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El botón verde de la izquierda sirve para comprobar el resultado final. Envía un mensaje que recibirá la ranita cuando queramos ver cómo se han portado los niños (al finalizar la clase, o al volver mientras los hemos dejado solos, etc).

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La rana consta de tres programas. El primero es de presentación: sitúa a la rana en su posición inicial y nos saluda, advirtiéndonos que tenemos que portarnos bien.

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El segundo programa va moviendo la rana para que los niños puedan ver gráficamente los resultados del ruido generado, de manera que a medida que suben los niveles, la rana irá dando saltitos para indicarlo así en el semáforo, y de paso nos va dando pistas de cómo va la cosa mostrando un mensaje por pantalla.

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Para finalizar, cuando el docente pincha el botón de chequear, tal como hemos visto se manda un mensaje interno que hemos llamado “comprobar”. Cuando la rana recibe este mensaje nos dice qué tal se han portado los niños según el nivel de ruido que han alcanzado.

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Este proyecto es muy sencillo de reinventar y puede adaptarse a diferentes situaciones o escenarios, por ejemplo, para que lo utilicen las familias en casa cuando quieran controlar el nivel de ruido en un momento determinado – ¿quizás a la hora de la siesta? 🙂