En 1986, Cynthia Solomon explicaba en su libro “Entornos informáticos para niños” que construir sistemas, o probar y depurar nuevas teorías para el ámbito educativo son tareas que requieren mucho tiempo e inversión, puesto que, si se hacen correctamente, deben basarse en investigación a largo plazo.

Sus palabras, aunque de mediados de los años 80, siguen siendo totalmente aplicables a la situación actual en lo relativo a la introducción de soluciones informáticas en las escuelas:

La informática educativa se ha convertido en un negocio multimillonario.  […] En muchas ocasiones el software se lanza al mercado sin la investigación previa necesaria y, sin embargo, consigue popularidad. […] Este enfoque de la educación, limitado, pero lucrativo, contribuye a las dificultades de obtener apoyo para realizar investigación en educación, especialmente si tenemos en cuenta que la investigación y el desarrollo de nuevas ideas aplicadas al hardware y al software puede implicar un ciclo de unos 10 años.

Lamentablemente, es posible que en nuestros días esta situación haya ido incluso a peor, ya que vemos a ciertas administraciones educativas, centros escolares e, incluso, docentes lanzándose a adquirir el último dispositivo o aplicación sin que dichas soluciones hayan sido probadas en entornos reales y sin que se haya demostrado su potencial educativo de un modo formal. Sirva como ejemplo en este sentido el plan de 1,300 millones de dólares del distrito escolar de Los Ángeles para adquirir iPads cargados con libros electrónicos de Pearson que ha sido un absoluto fiasco.

Desde el punto de vista de Solomon, universidad y empresa deben unir esfuerzos para enmendar esa situación:

Enlazar lo que está siendo desarrollado en la actualidad para el mercado con lo que podría ser desarrollado en el futuro, según los ordenadores se vayan haciendo más baratos, pequeños y potentes, requiere lazos fuertes entre los investigadores universitarios y la industria.

A lo que, desde Programamos, añadiríamos que las administraciones educativas españolas, tanto a nivel autonómico como nacional, deben tomar un rol mucho más activo en este sentido, para fomentar y apoyar este tipo de investigaciones que resuelvan problemas y retos presentes y futuros de nuestras aulas, y no conformarse con lo que les llega desde multinacionales extranjeras que, en muchas ocasiones, tiene poco que ver con nuestra realidad y nuestras necesidades.

Terminamos el repaso a este visionario libro con tres preguntas que lanzaba Solomon y que, en nuestra opinión, más de 30 años después aún siguen sin una respuesta clara:

Quedan sin resolver preguntas de investigación muy importantes para los educadores: ¿Cuál es el rol potencial de los ordenadores en la educación? ¿Cómo pueden usar los docentes los ordenadores ahora? ¿Cómo cambiará el ordenador el contenido y el contexto de la escuela?

Cynthia Solomon es doctora en educación por la Universidad de Harvard, con una amplia carrera investigadora en el MIT, donde participó en el desarrollo de Logo junto a Seymour Papert. Puedes conocer más sobre su trabajo en relación al uso de la programación como recurso educativo en esta charla que impartió en el homenaje por el 50º aniversario de Logo que Programamos y la URJC organizamos hace unos meses en Harvard. Y ya os adelantamos que este verano Cynthia Solomon vendrá a España a trabajar con un grupo de profesores… ¡os contaremos más detalles en unas semanas! 😉